
Que me mate el niño que ya no escucha la verdad
Que me mate el fuego que siempre quemara
Que me queme el odio, pues su tarea será
Que me mate el dolor, pues no se escapara
Que me mate mi dios solo así resucitara
Que me maten las ganas de volver a navegar
Que me maten los días que nunca volverán
Pero que no me mate el olvido
Pues en su memoria nunca tendré final.